La anfitriona pide permiso.
17 de septiembre de 2026|CSP, Maru Campos
Por: Daniel Valles.
En política, lo que parece ser, casi siempre es. Y cuando una explicación requiere demasiados malabares para demostrar lo contrario, a lo mejor estamos mirando exactamente aquello que parece.
Claudia Sheinbaum visitará Ciudad Juárez el próximo sábado 19 de septiembre. Encabezará en la Plaza de la Mexicanidad un acto relacionado con su Segundo Informe de Gobierno. La dirigencia estatal de Morena conocía la gira, las autoridades municipales también y comenzaron las convocatorias para recibir a la titular del Poder Ejecutivo federal. Sin embargo, el Gobierno de Chihuahua seguía esperando la notificación protocolaria.
Pero la historia dio un giro todavía más extraño. Maru Campos decidió escribirle a Sheinbaum para pedirle que le permita recibirla personalmente cuando llegue a Ciudad Juárez. Es decir, la anfitriona tuvo que solicitar autorización para esperar en la puerta de su propia casa.

Dicho en términos domésticos: “Voy a tu casa, organizaré una fiesta y no te invito”.
El oficio fue enviado el 15 de septiembre y recibido esa misma tarde por el área de Control de Gestión de la Secretaría de Gobernación. No se trata, por tanto, de un comentario improvisado ante los medios ni de una expresión lanzada a las redes sociales. Es una comunicación oficial que coloca la pelota en la cancha del Gobierno federal. Campos escribió: “Doy por hecho que el aviso protocolario correspondiente habrá de llegarnos por los conductos habituales”. La frase mantiene las formas, pero deja constancia de lo ocurrido: la visita estaba anunciada públicamente y la invitación oficial todavía no había llegado.
La gobernadora formuló tres peticiones. Primero, recibir personalmente a Sheinbaum, como ha sucedido con los gobernadores de otras entidades. Segundo, realizar una sesión de la Mesa Estatal de Seguridad en la Torre Centinela. Tercero, sostener una reunión de trabajo para hablar sobre el agua, el Tratado de 1944, el gusano barrenador y la reapertura de la frontera para la exportación de ganado.
No pidió una fotografía ni un lugar preferente en el templete. Puso sobre la mesa problemas concretos de Chihuahua. El agua compromete el futuro del campo y la economía estatal. El cierre ganadero afecta a miles de familias. La seguridad, por su parte, sigue siendo el asunto más delicado entre ambas administraciones.
La invitación a visitar la Torre Centinela tampoco es inocente. Ese lugar está en el centro del conflicto que enfrentó a los gobiernos estatal y federal por la presencia de agentes estadounidenses en Chihuahua. Maru Campos le está diciendo a Sheinbaum: venga, conozca la infraestructura, observe cómo funciona y revise directamente aquello que ha cuestionado.
Es una apuesta política arriesgada, pero inteligente. Si Sheinbaum acepta, la gobernadora aparecerá como quien buscó restablecer la comunicación institucional. Si rechaza la propuesta o simplemente guarda silencio, la exclusión dejará de parecer una falla logística y comenzará a verse como una decisión.
El oficio contiene una frase que va al meollo: “Sé bien qué distingue una visita de compromiso de una visita de convicción. Quiero que la suya, en Chihuahua, sea la segunda”.
No es una cortesía. Es un reto envuelto en papel membretado.
Después de los enfrentamientos, los señalamientos federales, las investigaciones y la ausencia de Campos en el Segundo Informe, la relación entre ambas mandatarias está deteriorada. Eso ya no puede disimularse con sonrisas de protocolo. La pregunta ahora es si ambas utilizarán la visita para reconstruir la coordinación o convertirán a Ciudad Juárez en el escenario de su disputa.
Maru ya movió su pieza. Se adelantó a cualquier intento de responsabilizarla por una falta de diálogo y manifestó por escrito su disposición a recibir, acompañar y reunirse con Sheinbaum. Incluso planteó los asuntos que desea tratar. La titular federal deberá responder si quiere trabajar con el Gobierno de Chihuahua o solamente hablarles a los chihuahuenses desde una plaza controlada políticamente por Morena.
Una invitación tardía todavía puede llegar. También podría confirmarse una reunión durante las próximas horas. Pero eso no borrará el hecho de que la gobernadora tuvo que solicitar formalmente participar en la visita de la titular federal a su propio estado.
En política, las formas son fondo. Una silla, una llamada y hasta una invitación omitida expresan relaciones de poder. Pero pocas imágenes resultan tan reveladoras como esta: la dueña de la casa, esperando que la visitante le confirme si puede recibirla en la puerta. Y eso si que es, El Meollo del Asunto.
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