Por:Daniel Valles.
Hay días en que el país parece un tablero de ajedrez mal jugado: las piezas se mueven, pero ninguna avanza. Y otras veces —válgame la metáfora— México

parece más bien un corral sin puertas donde todos los animales decidieron salirse al mismo tiempo. ¿Quiénes? Los agricultores y la Generación Z. Dos sectores que no podrían ser más distintos, y sin embargo comparten algo que en política equivale a un sismo categoría 8: desconfianza absoluta en el gobierno federal.
La evidencia viene en dos marchas anunciadas con apenas horas de diferencia, pero que, vistas con calma, son la misma historia narrada desde extremos opuestos del país: los que alimentan a México y los que deberían alimentarlo mañana.
Y ambos están hartos.
Y ambos levantan la voz.
Y ambos, curiosamente, ya no creen en quien hoy despacha en Palacio.
Los campesinos vuelven al ring. La ingenuidad de los agricultores se paga… con bloqueos. No porque quieran, sino porque el Gobierno los orilló.
Ya anuncian un paro nacional para el 16 de diciembre y no descartan cerrar carreteras y hasta la frontera. Eso ya lo sabemos: cuando el campo bloquea, tiemblan desde la Secretaría de Economía hasta los gerentes de Walmart.
¿Por qué regresan a las calles?
Porque —como ellos mismos admiten con brutal honestidad— fueron ingenuos. Confiaron en promesas que nunca llegaron. Se sentaron a mesas de diálogo donde siempre faltó la silla del compromiso.
Descubrieron que, en el México actual, si no metes ruido, nadie te escucha.
Sus reclamos no son nuevos, pero sí urgentes:
– Precios justos para sus cosechas.
– Seguridad para transportar alimentos sin jugar a la ruleta rusa con los criminales.
– Frenar importaciones que ahogan al productor nacional.
Sabemos que, cuando el campo protesta, se paraliza el país. Y, aun así, el Gobierno insiste en hacerles perder tiempo… y paciencia.
TikTok a las plazas públicas.
La otra marcha la organiza un sector que muchos políticos creen que sólo sirve para subir memes: la Generación Z. Jóvenes de 13 a 29 años convocan a una protesta nacional el 14 de diciembre en 13 ciudades.

Su lema: “No le des el micrófono a los políticos”.
¿Qué los mueve? Dos motores explosivos:
1. El desempleo profesional.
2. El hartazgo político.
Esta generación empezó reclamando en redes. Hoy ya está en las calles. Señal inequívoca de que la paciencia digital también tiene límite.
Dos marchas, una sola verdad: la credibilidad se agotó
Que los agricultores protesten no sorprende. Que los jóvenes protesten tampoco. Que protesten al mismo tiempo, por razones distintas, pero con un mismo enemigo en común… eso sí preocupa.
Campo y juventud comparten diagnóstico: el Gobierno ya no responde. Ahí el Meollo del Asunto.