Por: Daniel Valles.
“Madrecita del alma querida
En mi pecho yo llevo una flor,
No me importa el color que ella tenga,
Porque al fin, tú eres madre, una flor”.
Estrofa del canto: “Mi Clavel Blanco”.
De Víctor Muñoz, Periodista Cubano.
El día de las madres, el 10 de mayo, es el día que la mayoría de los mexicanos celebraremos con gozo a nuestra progenitora. Es un día singular. No es igual al “Día Internacional de la Mujer”, el que se celebra en el mundo el 8 de marzo por algunos grupos feministas y autoridades civiles.
Ambos días tienen diferente significado cultural y social, así como muy diversos trasfondos históricos y entornos.
El primero, su único propósito es honrar a las mujeres que, siendo madres de familia, se distinguen por su dedicación y amor sin igual a los suyos y a una comunidad que sabe honrarlas. Es una lástima que la misma no sepa de la misma forma valorarlas en todo lo que valen y en su vital importancia en la sociedad.

Se honra el hecho de “dar a luz” a una criatura, se honra el hecho de “dar vida” a otro ser humano, se honra y se admira el hecho de que un cuerpo humano pueda ser recipiente de “la semilla de la vida” que germinará hasta el nacimiento de un nuevo ser. Eso es lo que en suma honramos los seres humanos.
Lo otro, el día internacional de la mujer y otros similares, son celebraciones con trasfondo político y económico que busca celebrar a mujeres que no necesariamente se caracterizan por ser madres, aunque lsí as hay.
Son mujeres que se distinguen por otros motivos y otros conceptos altamente valorados en las subculturas feministas, conceptos que la mayoría de las mujeres desconocen cuál es El Meollo del Asunto de las mismas celebraciones y que la totalidad de los hombres confunden, equiparándolos con los de la fecha que todos y todas-con las excepciones obvias del caso-celebramos el 10 de mayo.
. Ahí El Meollo del Asunto.