Por: Daniel Valles.
Ciudad Juárez vuelve a ser el reflejo más crudo de un problema nacional que, después de más de tres décadas de políticas, marchas, leyes y programas, sigue sin mostrar avances reales. De acuerdo con el más reciente reporte de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua (FGE) y el Fideicomiso para la Competitividad y Seguridad Ciudadana (FICOSEC), en lo que va del año 82 mujeres han sido asesinadas en Juárez, y de ellas solo 28 casos fueron tipificados como feminicidios. Esto significa que una de cada tres mujeres asesinadas en la ciudad muere por razones de género, mientras que las otras dos son víctimas colaterales del crimen organizado.

Cada 3.5 días, una mujer pierde la vida; cada 20 días, se consuma un feminicidio. Y con ello, la pregunta inevitable: ¿por qué, si llevamos más de tres décadas hablando del tema, seguimos igual o peor?
La respuesta no está solo en la violencia, sino en la falta de comprensión del fenómeno. El problema se ha burocratizado, se ha vuelto tema de agenda, de presupuesto, de declaraciones. Pero no de conciencia. Las instituciones actúan, sí, pero sin alma, sin continuidad, sin entender que lo que se debe transformar no son solo las leyes, sino la estructura cultural que permite la violencia.
El otro extremo es el fanatismo ideológico, que ha tomado el tema como bandera política. Se discute más sobre lenguaje inclusivo o cuotas de género, que sobre reconstruir la familia, fortalecer la educación o prevenir desde la raíz. El resultado: una sociedad cansada del discurso, una autoridad rebasada y mujeres que siguen muriendo.
En palabras llanas, se ha avanzado en leyes, no en justicia; en visibilidad, no en resultados. Ni los gobiernos anteriores ni el actual han sabido cómo frenar el fenómeno, porque no se combate con más leyes, sino con formación humana, con reconstrucción social, con educación en respeto.
Preguntas para todos nosotros.
1. 1. ¿Por qué, a pesar de tres décadas de programas, la violencia contra las mujeres no ha disminuido?
Posible respuesta: Porque se ha atacado el síntoma, no la causa. Las políticas públicas se enfocan en reaccionar al delito, no en prevenirlo. Se ha legislado, pero no educado. El machismo, la descomposición familiar y la impunidad siguen siendo los motores del problema.
2. 2. ¿El fanatismo o la ideologización han afectado la lucha legítima contra la violencia de género?
Posible respuesta: Sí. Cuando el tema se usa como trinchera política, pierde fuerza moral. El discurso se desgasta, se divide a la sociedad y se convierte en un debate entre bandos. La violencia no tiene color ni partido, pero sí víctimas reales que quedan fuera de la narrativa ideológica.
3. 3. ¿Qué debería hacerse distinto?
Posible respuesta: Replantear la estrategia. Invertir más en prevención, educación y acompañamiento familiar que en propaganda. Las escuelas, las iglesias, las empresas y los medios deben participar en formar conciencia. Las leyes deben servir, pero la cultura del respeto solo se logra desde el hogar y la comunidad.
Dato duro:
En lo que va del 2025, una de cada tres mujeres asesinadas en Juárez ha sido víctima de feminicidio, según la FGE y el FICOSEC. Los feminicidios representan el 34.14{1105b1c10a0affa7766df1f76bc47c1190965edc1d61df2afaaabcca5418c060} del total de homicidios de mujeres en la ciudad.
Fuente: Fiscalía General del Estado de Chihuahua (FGE) y Fideicomiso para la Competitividad y Seguridad Ciudadana (FICOSEC).