Daniel Valles | Política | 18 de septiembre de 2026
En política, lo que parece ser, casi siempre es. Y cuando la explicación oficial llega después del reclamo público, puede modificar los hechos, pero difícilmente borra la señal enviada.
Claudia Sheinbaum sí recibirá a Maru Campos durante su visita a Ciudad Juárez. La novedad fue confirmada la mañana de este viernes 18 de septiembre por la propia titular del poder ejecutivo federal. Habrá encuentro entre ambas mandatarias, pero será en el aeropuerto, cuando Sheinbaum llegue a territorio chihuahuense.
No habrá reunión de trabajo en Ciudad Juárez. Maru Campos no acompañará a Sheinbaum en el acto de la Plaza de la Mexicanidad y la visitante tampoco acudirá a la Torre Centinela. Después de presentar los resultados de su Segundo Informe, la titular federal continuará su gira rumbo a Baja California.

La información obliga a incorporar una salvedad importante: la solicitud de la gobernadora sí recibió respuesta. No puede afirmarse ya que el Gobierno federal ignoró por completo el oficio enviado el 15 de septiembre.
La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, habló con Maru Campos y se acordaron reuniones posteriores en la Ciudad de México para revisar los asuntos planteados.
Pero la respuesta tampoco desarma el fondo del artículo anterior. Más bien lo precisa.
La anfitriona pidió recibir a la visitante,celebrar una Mesa Estatal de Seguridad en la Torre Centinela y sostener una conversación sobre el agua, el Tratado de 1944, el gusano barrenador y la reapertura de la frontera para la exportación de ganado. Obtuvo un encuentro en el aeropuerto y una cita posterior con una secretaria de Estado.
Dicho en términos domésticos: la dueña de la casa pidió permiso para recibir a la visitante. Se lo concedieron, pero en la puerta.
Sheinbaum explicó que su agenda no permite más. Acudirá al acto y después viajará a Baja California. Señaló también que algunos gobernadores prefieren no asistir a esas concentraciones porque pueden ser utilizadas políticamente. Sin embargo, hasta el cierre de estas líneas no existía una declaración directa de Maru Campos confirmando que decidió voluntariamente mantenerse fuera del evento.
La diferencia es importante. Una cosa es que la gobernadora haya optado por no subir al templete; otra, que simplemente no haya sido incorporada al programa. Mientras Maru no lo aclare, no debe presentarse como un acuerdo entre ambas.
Sheinbaum también reconoció públicamente que existen “diferencias muy importantes” con el Gobierno de Chihuahua por la participación de agentes de la CIA en un operativo estatal. Recordó que la Fiscalía General de la República mantiene abierta una investigación. Después agregó que esas diferencias no impiden que ambas se vean.
Y tiene razón: se verán.
Pero no se reunirán para discutir los problemas que Maru colocó en el oficio. No acudirán juntas al acto. No habrá Mesa de Seguridad. Sheinbaum tampoco entrará a la Torre Centinela, el edificio convertido en símbolo material del conflicto entre ambas administraciones.
La titular federal aceptó el saludo institucional, pero evitó entrar al escenario político donde la gobernadora quería llevarla. La conversación sobre seguridad, agua y ganadería fue trasladada a la Secretaría de Gobernación. Eso mantiene abierto un canal institucional, aunque también permite a Sheinbaum evitar el encuentro directo sobre los temas incómodos.
Maru consiguió parcialmente su objetivo. Dejó constancia de que buscó el diálogo, obligó al Gobierno federal a responder y logró que los asuntos planteados fueran incorporados a una agenda posterior. Sin embargo, no obtuvo la reunión solicitada durante la visita ni consiguió llevar a Sheinbaum a la Torre Centinela.
La imagen política cambió, pero no demasiado.
Ya no estamos ante una visitante que entra a la casa sin reconocer a la anfitriona. Ahora la saludará al llegar, intercambiarán palabras en el aeropuerto y después cada una seguirá su camino. Sheinbaum encabezará su concentración rodeada por Morena y las autoridades municipales; Maruquedará fuera del escenario. Los problemas de Chihuahua viajarán en una carpeta rumbo a Gobernación.
Esto quizá sea suficiente para cumplir con el protocolo. No parece suficiente para reconstruir una relación política.
La respuesta federal evita que el episodio pueda describirse como una exclusión absoluta. Sin embargo, confirma la distancia entre ambas mandatarias: saludo breve, agendas separadas, Torre Centinela descartada y asuntos delicados delegados a una funcionaria.
En política, también las concesiones tienen medida. A Maru Campos le concedieron recibir a Sheinbaum, pero no acompañarla. Le permitieron plantear los problemas de Chihuahua, pero no discutirlos directamente durante la visita. Le abrieron un espacio, aunque solamente en el aeropuerto.
La anfitriona ya no espera saber si puede recibir a la visitante. Ahora sabe que podrá hacerlo. Pero será en la puerta. Ahí se dará, El Meollo del Asunto.
Deja un comentario