¿Diplomacia o Desafío? Claudia ante Donald.

Por: Daniel Valles.

La política exterior mexicana ha comenzado a escribir un nuevo capítulo bajo el mando de Claudia Sheinbaum. La presidenta de México, en apenas su tercer viaje internacional desde que asumió el poder, se enfrenta a uno de los mayores desafíos de su incipiente mandato: una reunión cara a cara con Donald Trump, el siempre impredecible inquilino de la Casa Blanca, quien por segunda vez gobierna al país vecino.

La cita se dará en el marco de la Cumbre del G7 en Canadá. Será una reunión bilateral de una hora, programada con precisión quirúrgica, pero con un contenido que desborda tensiones históricas. Seguridad, comercio y migración son los temas en la agenda. Y el lenguaje que Sheinbaum ha usado para anticiparla no es menor: ha dicho que rechazará de frente las redadas migratorias y le recordará a Trump que los mexicanos no son criminales.

Hasta aquí, parecería que asistimos a un acto de valentía diplomática. Pero cuidado. Porque los reflectores del mundo estarán puestos no sólo en el contenido, sino en el tono y las formas. A Trump no se le gana con razones ni con retórica. Se le mide con estrategia y cálculo. Y ahí está el Meollo del Asunto o el verdadero desafío para Sheinbaum.

El contraste con su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, es evidente. Mientras AMLO evitaba en lo posible la escena internacional, Sheinbaum ha decidido presentarse en el concierto de las naciones. Ya fue al G20 en Brasil, a la CELACen Honduras y ahora al G7. Tiene claro que la política exterior también construye gobernabilidad interna. Pero esa presencia, si no se traduce en resultados, puede volverse humo.

¿Qué busca Sheinbaum al reunirse con Trump? ¿Reclamarle por el trato a los migrantes? ¿Reafirmar su perfil progresista ante los suyos? ¿O realmente avanzar en acuerdos bilaterales que beneficien a México? Porque si el objetivo es ganar popularidad en casa, tal vez lo logre. Pero si la meta es mejorar la relación con Estados Unidos, cualquier provocación innecesaria puede costarnos caro.

No debemos olvidar que Trump, en campaña permanente, usa a México como botín electoral. La narrativa del “muro” y la criminalización del migrante siguen siendo moneda de cambio en su retórica. En ese tablero, México debe jugar con inteligencia, no con emotividad.

Por otro lado, el encuentro de Sheinbaum con líderes como Narendra Modi, Friedrich Merz y Mark Carney, además de su participación en la plenaria del G7 y el acercamiento al Consejo Empresarial de Canadá, revela un intento por diversificar las alianzas internacionales. ¿Será este el inicio de una política exterior más equilibrada, menos dependiente del vecino del norte?

Lo cierto es que Sheinbaum ha asumido una postura activa, con un rostro femenino que contrasta con el estilo rudo y populista de Trump. Pero no basta con diferenciarse. Hay que obtener resultados. Y para eso, necesita algo más que discursos. Necesita estrategia.

Porque, al final, de nada sirve levantar la voz si no se logra que escuchen. Y menos aún si lo que se obtiene es un portazo. Riesgoso el Meollo del Asunto.