Estrategia con discurso, país con balas

Por Daniel Valles

La presidente Claudia Sheinbaumpresentó con entusiasmo su Estrategia Nacional de Seguridad en octubre del año pasado. Prometió inteligencia, coordinación, justicia social y una Guardia Nacional bien portada. Casi parecía un poema de paz si no fuera porque mientras lo leía, en algún rincón del país estaban ejecutando a alguien.

El documento habla de cuatro ejes: atacar las causas (pobreza y desigualdad), consolidar a la Guardia Nacional dentro de la Sedena (militarización, pero con otro nombre), fortalecer inteligencia e investigación (tecnología de punta, según ellos), y una gran coordinación entre instituciones (algo así como todos de acuerdo… aunque nadie obedece).

¿Y los resultados?

Según cifras oficiales, hay una reducción del 14{63ceac13d2e492d846093719d8ff7c2254e7294e69479052bdac7d29343594e4} en homicidios dolosos. El gobierno presume que ahora se matan 12 personas menos al día. ¿Eso es avance? Claro. Si uno mide la tragedia por centavos. En paralelo, más de 17 mil detenidos, 9 mil armas decomisadas, 140 toneladas de droga incautadas y 750 laboratorios destruidos. Todo eso, en papel, suena bien.

Pero vamos a los hechos duros. Según el INEGI, la percepción de inseguridad aumentó 11.3{63ceac13d2e492d846093719d8ff7c2254e7294e69479052bdac7d29343594e4} desde que Sheinbaum asumió la presidencia. Hoy, 7 de cada 10 mexicanos se sienten inseguros. En pocas palabras: el discurso presidencial va por un lado y la realidad por otro.

Y si no me cree, vea la Ciudad de México. Bastión de su gobierno, donde presumían haber domado al crimen. Pero el asesinato de dos colaboradores de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, destrozó esa ilusión. El narco volvió a la capital, y lo hizo con la misma violencia que en otros estados. CDMX ya no es el escaparate de paz que vendían.

Los cárteles se reparten alcaldías como si fueran lotes. En Gustavo A. Madero, Cuauhtémoc, Iztapalapa… la violencia no se esconde. El Cartel Jalisco Nueva Generación y La Unión Tepito están más activos que nunca. ¿Dónde quedó la estrategia de prevención e inteligencia?

Mientras tanto, se sigue culpando al pasado, al “neoliberalismo” y a Calderón. Pero el sexenio ya comenzó. Sheinbaum ya no es jefa de Gobierno, es la presidente. Ya no basta con prometer. Tiene que dar resultados.

Porque al final del día, las balas no se detienen con discursos ni con diagnósticos. Se detienen con justicia, con leyes que se cumplen, y con un Estado que no teme enfrentar al crimen sin negociaciones bajo la mesa.

Por ahora, lo que tenemos es una estrategia nacional… y un país lleno de fosas. Así, El Meollo del Asunto.