VERSIÓN ACTUALIZADA DEL ARTÍCULO EDITORIAL
Por: Daniel Valles.
México ha tenido gobiernos que sueñan con controlar la señal. Este, también. Pero algo cambió: el ruido en redes fue más fuerte que el control remoto del Estado.
Después del escándalo provocado por el artículo 109 de la nueva Ley de Telecomunicaciones —que permitía a una Agencia bloquear redes sociales y cuentas digitales sin mayor trámite—, la presidenta Claudia Sheinbaum se echó para atrás.
En su mañanera, aseguró que “no se busca censurar absolutamente a nadie”, y que el artículo puede modificarse o eliminarse. Lo que indica que, se les pasó la mano y alguien les avisó. Seguramente el senador Anaya y su ardiente reclamo esta mañana.
Morena y aliados decían que era para protegernos de la propaganda extranjera. Lo que no les hemos creído.
El problema es que, con ese mismo pretexto, querían meterle tijera a lo que se publica dentro del país. Porque, claro, todo lo incómodo se puede disfrazar de “injerencia externa”. Aunque sabemos que no lo es.
La oposición advirtió del riesgo. Y no sólo ellos. Lo advertimos.

Y esta vez, con razón. PAN, PRI y MC advirtieron que no se puede dar a una Agencia el poder de apagarte la cuenta sin juicio, sin notificación y sin defensa.
La presidenta ahora dice que fue malentendido. Lo cierto es que se leyó lo que decía.
¿Y ahora qué?
Ahora quieren maquillar la redacción. Quitar el artículo o modificarlo para que no suene a censura, aunque la intención original haya sido precisamente esa.
El Meollo del Asunto no es la ley. Es el espíritu detrás de ella. El gobierno quiere más control sobre los contenidos, los canales y las voces que les son desagradables, por decir lo menos. El intento fue claro.
Lo que no esperaban es que esta vez la red habló más fuerte que la línea. Ahí El Meollo del Asunto.