Arancel del 30%: castigo de Trump o prueba de fuego para México

Por: Daniel Valles

Donald Trump volvió a hacerlo. Y como es costumbre, lo hizo sin titubeos ni maquillaje diplomático. Desde su trinchera en Truth Social, anunció aranceles del 30{0eec2001145e2a422dfd654b4f3c50aedb9e811ea897e5eb612d23e9cdaabab8} a las importaciones provenientes de México y la Unión Europea. Para el caso mexicano, se trata de una “revancha preventiva”, disfrazada de urgencia comercial, pero motivada por una razón más política que económica: el fentanilo y los migrantes.

Trump acusa que México no ha hecho lo suficiente para detener a los cárteles que —según él— quieren convertir a toda Norteamérica en su parque de diversiones. Y aunque reconoce que ha habido colaboración por parte del gobierno mexicano, sentencia, con letras mayúsculas: “PERO NO HA SIDO SUFICIENTE”.

Ahora bien, el problema no es sólo político. Es estructural. Porque este arancel del 30{0eec2001145e2a422dfd654b4f3c50aedb9e811ea897e5eb612d23e9cdaabab8} sustituye al anterior “arancel de emergencia” de 25{0eec2001145e2a422dfd654b4f3c50aedb9e811ea897e5eb612d23e9cdaabab8} para productos fuera del T-MEC, pero sin aclarar si los que sí cumplen seguirán exentos. Eso deja a las empresas mexicanas en un limbo legal y operativo. ¿Cumplo el T-MEC y me salvo? ¿O igual me friego?

¿Qué dice México?

Marcelo Ebrard, secretario de Economía, anunció que ya se instaló una mesa de negociación permanente con autoridades estadounidenses. Asegura que se busca una alternativa antes del 1° de agosto para evitar daños irreparables a empresas y empleos en ambos lados de la frontera.

Pero no basta con sentarse a negociar. A Trump le interesa el espectáculo, el golpe de fuerza, la imagen de que él impone condiciones. Y en esa lógica, todo lo que huela a “acuerdo bilateral” le estorba. Lo que quiere es que México haga el trabajo sucio: frenar a migrantes y contener al narco… o pagar con aranceles.

¿Qué dicen los especialistas?

Goldman Sachs no se fue por las ramas. Mantuvo su pronóstico de cero crecimiento para México este año, aunque con “sesgo al alza”, es decir, si no explota la bomba arancelaria. Advierte que todavía no se puede calcular el verdadero impacto, porque no está claro si habrá represalias ni qué productos serán exentos.

Los analistas del banco sugieren que México probablemente continuará cooperando con Estados Unidos en el control fronterizo y el combate al narco “para preservar el acceso al mercado estadounidense”. Porque de lo contrario —dicen ellos— las represalias serían un golpe directo a la economía mexicana, elevando inflación y desplomando actividad productiva.

O en palabras llanas: o te alineas, o te hundo.

¿Qué hace bien y qué hace mal México?

Lo que hace bien México:

· -Mantiene la vía diplomática abierta y activa.

· -Ha instalado una mesa técnica con presencia interinstitucional.
– Ha mostrado disposición a negociar antes del 1° de agosto.

Lo que hace mal México:

· – No ha definido una estrategia clara de defensa económica.
– Sigue sin una postura firme sobre si responderá o no con aranceles.
– Carece de control real sobre el tráfico de drogas y migrantes que alimenta el discurso de Trump.

¿Y qué puede pasar?

Existen tres escenarios:

1. El deseado (y poco probable): Se llega a un acuerdo antes del 1° de agosto. Trump revierte los aranceles como gesto de buena voluntad y México refuerza sus operativos contra el narco. Todos felices… en campaña.

2. El probable: Los aranceles se aplican parcialmente. México no responde con represalias. Se busca mitigar el impacto con subsidios o redireccionamiento de exportaciones.

3. El catastrófico: México responde con aranceles, Trump escala la tensión, el comercio se encarece, se afecta la inversión, se cae el empleo… y todo se convierte en moneda electoral.

Porque al final, no lo olvidemos: Trump ya está en campaña. Cada tuit, cada carta, cada golpe, está dirigido a su base electoral. México es el saco de box favorito para demostrar que es fuerte y nacionalista.

Y si para eso tiene que hundir parte del PIB mexicano, no se le va a mover una ceja. Ahí el Meollo del Asunto.