Evidencia Empírica frente al Discurso Oficial del Bienestar.

Por: Daniel Valles.

El final del año 2025 está sobre nosotros. Es por ello que es necesario hacer un “corte de caja”, sin algún tipo de interés o sesgo de cómo estamos terminando esta etapa.

Donde quiera que he estado en estas últimas dos semanas, la gente comenta lo mismo-por el fin del año, supongo-qué nos espera en 2026.

Esto es difícil saberlo con exactitud. Nadie puede hacerlo. Sólo tener una proyección que estime, con base en lo que se tiene o lo que se ha hecho, qué es o cuáles serían las consecuencias de las mismas y que, “moldearían o forjarían” el futuro. Nada tan incierto como el futuro.

Entonces lo que tenemos es lo que ya fue, lo pasado, la base para hacer un análisis que, con la mayor certeza, establezca lo que se hizo y cómo se hizo, cuál ha sido el resultado de ello. Lo que no se puede determinar es, por qué se hizo. De esa manera presento el siguiente análisis, en dos partes, en uno de los rubros de los que el actual régimen destaca todos los días. “El Bienestar”.

Durante los últimos siete años, México ha experimentado una expansión sin precedentes de transferencias directas: becas educativas, apoyos sociales y aumentos sustanciales al salario mínimo. El discurso oficial ha vinculado estas políticas con una mejora estructural del “bienestar” y con la salida de millones de personas de la pobreza. La pregunta obligada es si los datos sostienen esa narrativa más allá del ingreso inmediato.

BECAS EDUCATIVAS: COBERTURA AMPLIA, IMPACTO LIMITADO

Desde 2018, el Estado mexicano subsidia prácticamente todo el trayecto educativo, desde educación básica hasta superior. En 2025, los principales programas son:

• Beca Universal Rita Cetina (educación básica – secundaria):
$1,900 pesos bimestrales por familia, más $700 por cada estudiante adicional.

• Beca Universal Benito Juárez (media superior):
$1,900 pesos bimestrales por estudiante.

• Jóvenes Escribiendo el Futuro (educación superior):
$5,800 pesos bimestrales por estudiante en instituciones prioritarias.

Entre octubre de 2024 y junio de 2025, el gobierno federal reportó un ejercicio de 104,288 millones de pesos en becas educativas, beneficiando a 13.6 millones de estudiantes.

Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, la inversión acumulada en becas educativas superó los 404 mil millones de pesos, distribuidos de la siguiente manera:
• Educación básica: 173 mil millones
• Media superior: 179 mil millones
• Educación superior: 51 mil millones

Nunca antes el Estado había destinado tal volumen de recursos a la permanencia escolar. Sin embargo, cobertura no es sinónimo de resultado.

SALARIO MÍNIMO: RECUPERACIÓN REAL DEL INGRESO LABORAL

El salario mínimo es el otro pilar del modelo de bienestar. Su evolución reciente es clara:

2019: $102.68 diarios
2024: $248.93 diarios
2025: $278.80 diarios
2026: $315.04 diarios

En términos reales, el salario mínimo recuperó poder adquisitivo frente a la inflación, especialmente para trabajadores formales de bajos ingresos. Este fenómeno ha incidido directamente en la reducción de la pobreza por ingresos.

EL LÍMITE ESTRUCTURAL: COSTO DE VIDA Y TAMAÑO DEL HOGAR

De acuerdo con el INEGI, la línea de pobreza por ingresos urbana en noviembre de 2025 fue de $4,809 pesos mensuales por persona. Un salario mínimo mensual aproximado de $8,364 pesos alcanzan para cubrir apenas 1.7 personas.

En un país donde el hogar promedio tiene entre tres y cuatro integrantes, el ingreso mínimo —aun complementado con becas— no garantiza bienestar sostenido, sino una condición de vulnerabilidad contenida.

¿MENOS POBRES? SÍ. ¿MÁS BIENESTAR? PARCIAL.

La reducción aproximada de 13 millones de personas en condición de pobreza refleja, principalmente, una mejora en ingresos monetarios y transferencias. No implica automáticamente:
• acceso efectivo a servicios de salud,
• calidad educativa,
• seguridad económica de largo plazo,
• movilidad social intergeneracional.

El bienestar, entendido con rigor, exige algo más que flujo de efectivo: requiere instituciones funcionales, servicios públicos de calidad y desarrollo de capacidades.

CONCLUSIÓN

Las becas y el salario mínimo han cumplido una función clara: amortiguar la pobreza. Sin embargo, los datos muestran que no han transformado estructuralmente las condiciones de bienestar en México. Han contenido el deterioro social; no lo han revertido plenamente. Y eso es, El Meollo del Asunto.

FUENTES CONSULTADAS

• Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)
• Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS)
• Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI)
• Coordinación Nacional de Becas para el Bienestar
• Informes de cierre de sexenio 2018–2024