Justicia con firmeza.

Por Daniel Valles.

La violencia no se va con abrazos. Tampoco con discursos vacíos que usan los “derechos humanos” como cortina de humo. Y menos con estados de excepción que barren parejo. México no necesita ni el Bukelazo, ni el placebo institucional de Sheinbaum. Necesita algo más difícil, pero más duradero: justicia real con autoridad moral.

Durante años, se ha confundido el respeto a los derechos humanos con impunidad disfrazada. Nos han hecho creer que detener a un criminal con firmeza es violarlo; que exigir justicia rápida es autoritarismo. Y mientras tanto, el país sangra. No por falta de leyes, sino por falta de voluntad.

Los niños que ya no pueden jugar en la banqueta, ¿tienen derechos humanos?
Los comerciantes extorsionados que pagan piso cada semana, ¿los tienen?
¿Y las madres que entierran hijos porque un sicario decidió que el pleito era personal?

La narrativa oficial protege al delincuente bajo el argumento de que “también es persona”. Pero el ciudadano decente no recibe ese mismo trato. El que trabaja, estudia, cría, paga impuestos… ese está solo, abandonado, sin policía, sin justicia y sin discurso.

Por eso propongo lo obvio: un modelo que ponga orden sin convertirse en dictadura. Lo llamo Justicia Operativa con Control Civil.

Tres cosas básicas:

1. Tolerancia cero con la impunidad.
Juicios inmediatos, cárcel sin lujos, cero privilegios. Quien delinque debe ser juzgado sin demora y con pruebas contundentes. El que reincide, que sea vigilado de por vida. Esto no es venganza. Es protección social.

2. Policía local que funcione.
Equipada, bien pagada, cercana a la comunidad. El narco no llega con aviones, llega a pie. Y si en la colonia no hay autoridad, el crimen llena el vacío. Se necesita presencia, pero también integridad. No más “policías de nómina doble”.

3. Rehabilitación verdadera.
Para el que quiere cambiar, trabajo, estudio y ayuda espiritual, redención. Para el que no, vigilancia reforzada. El perdón no se regala: se gana con hechos.

Los derechos humanos sí importan. Pero también los de quienes sufren la violencia todos los días. No podemos seguir protegiendo más al agresor que a la víctima. No podemos seguir viviendo con miedo por culpa de quienes no respetan ni la ley, ni la vida, ni la libertad de nadie.

La justicia no se logra con excusas. Se construye con leyes que se cumplen y autoridades que no tiemblan.

México no necesita otra estrategia bonita en PowerPoint. Necesita justicia. Punto. Y eso es, El Meollo del Asunto.