Por: Daniel Valles.
En los últimos días ha estallado un nuevo desencuentro entre el gobierno de México y Estados Unidos. La DEA anunció públicamente el lanzamiento de la llamada ‘Operación Portero’, una estrategia para desmantelar redes de contrabando y tráfico de drogas en la frontera. Según la agencia, se trataba de una iniciativa en coordinación con autoridades mexicanas. Sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum negó categóricamente que exista un acuerdo de ese tipo.
Sheinbaum reconoció únicamente que un pequeño grupo de policías mexicanos participó en un taller en Texas, pero negó que haya un convenio formal con la DEA. Señaló que la verdadera coordinación se da con el Departamento de Estado, donde se está construyendo un acuerdo de seguridad más amplio, basado en soberanía, respeto territorial y cooperación, sin subordinación a la agenda estadounidense.
La tensión escaló cuando la Embajada de Estados Unidos borró una publicación en redes sociales donde se hacía referencia al proyecto conjunto, dejando en evidencia las diferencias de narrativa. Expertos señalan que la iniciativa de la DEA podría responder a presiones políticas desde Washington, particularmente bajo la presidencia de Donald Trump, más que a un acuerdo formal con México.
Indicadores clave desde el inicio del gobierno de Sheinbaum:

– Extradiciones: México ha enviado 55 líderes criminales a Estados Unidos, en dos tandas (29 en febrero y 26 en agosto de 2025).
– Droga incautada: en diciembre de 2024, el gobierno mexicano anunció la mayor incautación de fentanilo en su historia: 1.5 toneladas, equivalentes a 20 millones de dosis y un valor estimado de 400 millones de dólares.
– Operativos: dentro de la llamada ‘Operación Frontera Norte’, se reportaron más de 6,300 detenidos y casi 60 toneladas de droga decomisada, incluyendo 311 kilogramos de fentanilo.
– Declaraciones de Estados Unidos: el jefe de la DEA, Terry Cole, afirmó que perciben una voluntad de cooperación ‘a niveles récord’ por parte de México, y confían en que esto impactará en una reducción de envenenamientos por fentanilo en territorio estadounidense.
Sobre el tema migratorio, México ha sostenido la implementación de operativos fronterizos que han reducido el flujo en coordinación con las autoridades estadounidenses, aunque no existe un reporte detallado de cifras recientes en este rubro.
¿Doble juego? Desde la versión mexicana, no existe tal acuerdo con la DEA. Desde la versión estadounidense, México sí forma parte activa de nuevas iniciativas fronterizas. Lo que es evidente es una tensión diplomática, con agendas paralelas y mensajes cruzados. Más que un doble juego, parece un intento de la DEA por posicionar públicamente una estrategia que no ha sido acordada formalmente con la presidencia mexicana.
En conclusión, la ‘Operación Portero’ refleja no solo la lucha contra el narcotráfico, sino también las diferencias de narrativa y prioridades entre ambos países. Mientras México insiste en la soberanía y en un acuerdo de Estado a Estado, Estados Unidos presiona a través de la DEA y del discurso público, evidenciando que la relación bilateral sigue marcada por la desconfianza y la necesidad de mostrar resultados inmediatos. Ahí El Meollo del Asunto.