Por: Daniel Valles.
Ciudad Juárez se ahoga. No es metáfora. Tampoco noticia nueva. Desde hace más de tres décadas, cada tanto cae una tromba y, como si se tratara de una maldición bíblica, las calles se convierten en ríos, los hogares en estanques y la memoria colectiva en archivo de desastres repetidos.
En esta ciudad se ha vuelto costumbre enfrentar el caos con la resignación del que ve venir la tragedia y no hace nada por evitarla. La historia nos grita en la cara. Pero aquí, ni los gritos se escuchan cuando van acompañados de relámpagos.
- 2006: El año en que el agua reclamó su cauce.
El 6 de julio de 2006, Juárez vivió lo que muchos llamaron una catástrofe anunciada. Una feroz tromba cayó con furia sobre la Sierra, desbordó arroyos y quebró la dignidad de una ciudad mal preparada.
Cuatro muertos, más de cuatro mil viviendas afectadas, drenajes colapsados, parques destruidos, escuelas inundadas, calles hundidas, más de 500 millones de pesos en daños y el Río Bravo alcanzando niveles que no se veían desde 1952. ¿Y después? Declaratoria de desastre. Mucho discurso. Poco concreto.

- 1990: El sábado negro que nadie quiere recordar… pero nadie olvida.
El 22 de septiembre de 1990 también se tiñó de gris oscuro. Una tromba intensa barrió con calles y colonias. No hay cifras claras, pero sí un recuerdo vivo: el agua no respetó plano ni promesa. El “Sábado Negro” dejó un testimonio silencioso en cada familia que tuvo que sacar lodo con cubetas y resignación.
- ¿Y qué se aprendió? Nada. Absolutamente nada.
La ciudad creció sobre cauces. Se construyó sobre arroyos. Se invadieron zonas de riesgo como si se tratara de lotes bendecidos. El sistema de contención hidráulica —ese que debía salvarnos— quedó en el abandono. La planeación urbana brilló por su ausencia. El sentido común también.
- 2025: Presas, promesas y pretextos.
Hoy se habla de reconstrucción: Filtros II, Pico de Águila, Puerto La Paz. Se presume una inversión de 300 millones de pesos.
La J+ ha hecho su parte hasta ahora, pero faltan aún obras críticas: La Montada, Filtros Tanque, y un canal subterráneo que sigue en el limbo administrativo.
¿Qué se espera? ¿Una tercera tromba? ¿Otra declaratoria? ¿Más fotos de niños chapoteando entre aguas negras? ¿Por qué Conagua permanece estática, como si la vida de la gente no valiera?
- Las preguntas que nadie quiere contestar.
– ¿Por qué las advertencias de 1990 y 2006 quedaron enterradas junto con los escombros?
– ¿Por qué las obras no llegan a tiempo, pero sí los discursos?
– ¿Cuánto vale una vida para que finalmente se pavimente una calle o se termine una presa?
El agua no espera. La próxima tromba no pedirá cita. Y nosotros seguimos aquí, viendo cómo se repite el ciclo: llueve, se inunda, se olvida. Así, El Meollo del Asunto.